Para ahuyentar la depresión salí a caminar por el País Vasco y Cantabria. Anduve y anduve, nunca mejor dicho, de Irun para llegar a Santander.
Por el camino encontré, un amigo, cansancio, hermosos paisajes y parajes, tranquilidad, aventura y dolor, mucho dolor.
Tome algunas fotos. Dejo una.
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